viernes, 29 de enero de 2010

Y ya ha pasado un año...

Un año desde que llegué a Dinamarca...y lo mal que lo pasé esa primera semana!!!

Todos los comienzos son duros, obviamente, pero me acuerdo que esa primera noche que pasé en Odense, después de un largo día cargando maletas, mirando horarios, corriendo por aeropuertos, preguntando a los daneses dónde ir y teniendo mis primeras experiencias con las coronas danesas, me dí cuenta de lo que había hecho...y me entró un poco de miedo y también ganas de coger las maletas y volverme a casa!!

Esa primera semana fue muy rara: para empezar no estaba en las que iba a ser mi casa, me tocó quedarme en un B&B cuatro noches y eso tampoco ayudó mucho, hizo un tiempo típicamente danés así que no me apetecía hacer otra cosa que dormir, iba con el mapa de mi ciudad en el bolsillo todo el rato para no perderme...una locura!!
Y gracias que tuve una buddy danesa, Nonne, que me ayudó mucho y me dijo dónde tenía que ir a comprar, dónde cojer el bus...esas cosas básicas que te faicilitan mucho la adaptación a una nueva ciudad =)

Lo mejor de esa semana fue el jueves por la noche: mi primer A-bar, el bar Erasmus por excelencia...conocí a casi todos los españoles y por lo menos ya sabía que no estaba sola en esa ciudad en medio de la isla de Fyn...fue un alivio!!

Pero lo peor de esa semana vino al día siguiente: el viernes me mudé a mi casa y descubrí que mis compañeros de piso (dos polacas y un noruego) no iban a ser los mejores del mundo...
Además me enteré de ciertos problemas que estaba habiendo en España y me sentí impotente al no poder estar con la gente que me necesitaba...Os podeís imaginar el bajón que me dió, fui al Ikea a comprar ltodo lo que necesitaba llorando durante el camino... Esa fué quizás el peor momento de mi Erasmus...
Afortunadamente esa noche conocí a mis otras compañeras de piso, Giulia y Camille, y si habeís seguido este blog durante esos meses sabreís que he tenido grandes momentos con ellas y que finalmente el hecho de vivir en una casa y no en una residencia de estudiantes no hizo que mi Erasmus fuera peor o menos divertido que el del resto de gente.

En fin, a pesar de los malos momentos que pasé esos primeros días no cambiaría ni uno solo de los momentos que pasé en Odense, y en estas fechas sólo me acuerdo de los buenos momentos, de los amigos que hice allí y de lo mucho que lo echo de menos...

Sin duda, la vida Erasmus es la mejor vida!!! ^^

1 comentario:

Marcos Ortega dijo...

como vuela el tiempo madre mía...